Bertín y su amigo de toda la vida

Empiezo mi primer relato pensando en un fenómeno que desde hace algunos meses sucede en mi ciudad. No se trata de un fenómeno meteorológico ni paranormal (espero), sino algo más terrenal y cotidiano.

Me refiero a las reuniones de barrio de algunas fuerzas políticas de nuestra localidad. Parece ser que determinados partidos políticos han decidido poner en marcha su maquinaria electoral y acercarse a los ciudadanos con este método más o menos eficaz. Pero yo me pregunto si realmente la opinión y las situaciones reales de la gente son importantes y se trasladan correctamente a los representantes de los ciudadanos. Es decir, ¿es puro marketing político lo que se está realizando o realmente importa la opinión de la gente?

Creo que existe más de lo primero que de lo segundo. Aun así, quiero pensar constructivamente y ser positivo: “los políticos de mi ciudad se preocupan por mis intereses y quieren saber cómo me siento”. Pero para comprender esta situación, debo describir un sueño que tuve hace tiempo y que “sin duda” no se ajusta a la realidad:

reunion

 Bertín y su amigo de toda la vida.

Bertín vive en una pequeña localidad española en plena edad media. Tiene un vecino, “amigo de toda la vida” que, al igual que él se dedica a la agricultura. Pero a diferencia de Bertín, este empieza a hacer sus pinitos en la política local.
Los vecinos pasan penurias todos los años debido a malas cosechas, climas extremos, dificultad para vender sus cosechas a buen precio, etc. Son momentos duros para Bertín, su familia y el pueblo entero. Aun así, guardan la esperanza de que las autoridades sepan gestionar bien esta situación y apoyen a la población con medidas sociales que permitan subsistir a las gentes del lugar.

Nuestro amigo se levanta una mañana con la noticia de que su ayuntamiento ha decidido imponer un nuevo impuesto. Deben abonar una cantidad fija por el uso de animales de carga en vía pública. Bertín se siente furioso, no comprende cómo con las dificultades que atraviesa el pueblo, sus gobernantes deciden incrementar los impuestos.
Decide hablar con su vecino para mostrarle su malestar y hacerle entender que viven una época complicada y resultará difícil abonar la nueva tasa. Este escucha atentamente a Bertín y le dice que lo trasladará al pleno municipal, lo primero son los ciudadanos. Bertín sale tranquilo del consistorio pensando que sus gobernantes les escuchan, les atienden y solucionan los problemas del pueblo. Pero a los pocos días Bertín se entera de algo que lo deja contrariado, una subida de sueldo de los gobernantes locales y un caballo de monta para cada miembro del ayuntamiento.

Bertín se siente frustrado, no comprende nada. No entiende cómo personas como “su amigo de toda la vida” priorizan intereses particulares a los comunes de todos los vecinos que en estos momentos se sienten asfixiados económicamente. Él no sabe si podrá satisfacer el nuevo impuesto, pues las cosechas son malas y los ingresos escasos. Pero la notificación de pago del nuevo impuesto no tarda en llegar…

Al día siguiente, se queda atónito cuando se cruza con su vecino, “amigo de toda la vida”, cabalgando un bonito corcel y portando ropajes nuevos nunca vistos por esos lugares. Piensa, le van bien las cosas a mi “amigo de toda la vida”.
Pero efectivamente suceden los peores presagios. Bertín y su familia no pueden hacer frente al nuevo impuesto y tienen que buscar una solución. Lo primero que le viene a la mente es “su amigo de toda la vida”, su vecino. Parece que le van bien las cosas y está bien relacionado. Seguro que le echa una mano.
Bertín no puede creer lo que le ha sucedido. Acaba de salir de la casa de su amigo y este le ha dicho que él no puede hacer nada, debe hacer frente a sus obligaciones y contribuir al bien del pueblo.

 ¿Qué tiene que ver la historia de Bertín con las reuniones de los partidos políticos en los diferentes barrios?

Posiblemente nada o posiblemente mucho. Pues estas reuniones deben celebrarse, a mi entender, para ESCUCHAR y ATENDER a una gente que espera algo más de sus representantes. Una gente que quiere que sus políticos sepan de sus problemas, sepan lo que piensan sobre decisiones claves en nuestra ciudad, etc. Pero también que sepan que los ciudadanos de nuestra ciudad quieren participar en la construcción de la sociedad local y comarcal, así como no ser marionetas que deben manejarse ante determinadas citas electorales.

Termino mi primer relato pensando en Bertín y en lo difícil que parece que su situación se repita en nuestros días. No creo que sea posible que unos gobernantes no escuchen a sus vecinos y atiendan sus necesidades, no lo creo posible…

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